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Tuesday, December 8, 2009

Student Reflection


by Anthony Salis

El primer día que fui a la agencia, tenía un poco de miedo porque no estaba seguro de lo que iba a hacer. Tampoco nunca había estado en la parte de Urbana pero las direcciones eran bastante básicas--a la esquina de Green y Birch. Supe que había encontrado la puerta correcta cuando vi una nota que dijo que no había nadie en la oficina por la primera hora que estaría. Fantástico. No sé lo que hago y no hay nadie para enseñarme.

Pensaba que la primera hora no debía valer para nada, pero en la segunda hice doble el trabajo. Guadalupe regresó a la oficina y trajo dos padres que necesitaban ayuda en llenar una aplicación para su hija. ¡Qué presión! No hablaron inglés para nada y tenía que traducirla para que podían que debían marcar. Era muy difícil pensar en palabras que describan las ideas técnicas especialmente las enfermedades. ¡Había muchas que no conocía en inglés!

La oficina estaba muy ocupada ese día. Los teléfonos sonaban mucho y había seis o siete personas en total que la ocupaban. Hacíamos tanto ruido que era más difícil concentrar en lo que necesitaba hacer. Era aun peor porque no entendí completamente el objeto del trabajo que hacía ni estaba completamente seguro que les di la ayuda que necesitaban.

Más que usar el español estaba aprendiendo mucho de otra aspecto de vida. Nunca había entendido las dificultades de la pobreza que cuando les ayudaba. Es triste saber que hay gente que vive con nosotros que toma medidas drásticas para ganar una vida mejora. A causa de sus recursos limitados es muy difícil para ellos sobrevivir en este mundo. Con la ayuda de Guadalupe, teníamos que escribir las respuestas para que su hija se viera bien. Actualmente, asiste a una escuela donde ha desarrollado hábitos malos con el entorno malo. Es un ciclo que solo puede ser roto con ayuda de gente que son beatos con los recursos necesarios. ¡Soy parte de una vida más grande!

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