Monday, March 5, 2012

Student Reflection

by Tessa McGirk

I am volunteering at a place called Salt and Light in Champaign, Illinois. Salt and Light has been around since 2004, and offers numerous free services to anyone in need of some assistance. For example, the organization accepts clothing donations so that they can have a clothing closet every Monday afternoon and on the first Saturday of each month. They also distribute food every week, host financial literacy programs and counseling, and hold weekly worship ceremonies. During the day and on specific evenings, time is spent gathering and sorting food and clothing, planning worship ceremonies, taking care of general organizational tasks, and also expanding their outreach. For instance, Salt and Light is currently putting together an on-sight computer lab that will be open during the day for children to do homework and for adults to find job applications or do homework. The thing I like most about Salt and Light is that those in charge genuinely want to help their community and constantly are trying to find a way to expand the extent of their open arms. (For more information about the organization or for ways to volunteer, visit

Cuando yo voy a Salt y Light para hacer un trabajo voluntario, siempre voy los lunes con una amiga. Los lunes, distribuyen la ropa gratis de su armario de la ropa. Mi amiga y yo nos sentamos con lápices de color y papeles y esperamos a los niños. Ellos vienen de todas edades, todas personalidades y de todas lenguas. Muchas veces, son muy tímidos hasta que les invitamos a dibujar. Después de un minuto, todos hablan sin parar. Por supuesto, todos dibujan con la mejor habilidad también. Mi amiga y yo siempre dibujamos  también, a veces con un niño. Guardamos los dibujos para ponernlos en las paredes de nuestros cuartos. A veces, los niños me presentan a sus padres o le invitan a mi compañera  a sus casas. ¡Qué lindos!

Después de un tiempo, los padres terminan en el armario de la ropa y eventualmente, no hay niños. Entonces, mi amiga y yo nos levantamos para organizar la ropa sin perchas y para tomar las perchas vacías al cuarto de organización. Esta actividad nos da unas oportunidades de hablar con diferente gente que visita a Salt y Light y con la gente que trabaja regularmente en Salt y Light. Hemos conocido a muchas personas interesantes. Hay una mujer que siempre nos ofrece una galleta. Su marido nos enseña de Alemania. Son todas personas amables. Mi compañera y yo queremos ir a Salt y Light a veces en unos días diferentes para ayudar con todos los servicios que ofrecen. 

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